Yaoi en el Aire
sábado, 20 de septiembre de 2014
Japan Weekend 2014 Madrid
viernes, 19 de septiembre de 2014
¡Menuda casualidad! (I)
Cuando empezó el día no creí que le volvería a ver. Me llamo Furihata Kouki y estoy en la Preparatoria Seirin y soy el dorsal 12. Un jugador nada valorado que solo servía para calmar a los demás hasta que hice el partido de mi vida en la final de la Winter Cup. ¡¿Por qué lo hice?!
Me encontraba en la casa de Kagami Taiga, mi compañero del Seirin cuando llamaron a la puerta. La primera vez, Kagami abrió la puerta y apareció Kuroko, otro de mis compañeros de equipo. Esa tarde iba a haber una reunión de la Generación de los Milagros en casa de Kagami y el me pidió ayuda para tranquilizarle. Ese era mi gran "poder".
A los quince minutos o así, volvieron a llamar a la puerta.
-Ya abro yo Kagami.
-Te lo agradezco Furihata.
Me dirigí a la puerta y abrí. Me quedé helado y petrificado. En la puerta estaban el resto de la Generación de los Milagros, presidida por su antiguo capitán. Akashi Seijurou.
Aún recuerdo la primera vez que le vi y del miedo que pasé ese día, creo que me creó un trauma.
FLASBACK
Kuroko salió de la cancha donde estábamos porque el capitán de la Generación de los Milagros le había convocado. Riko, nuestra entrenadora, me pidió que le siguiera y así lo hice. Cuan grande fue mi sorpresa al encontrarme allí a cuatro miembros más de la Generación de los Milagros.
-¿Qué, Tetsu? ¿Tienes una niñera?-Dijo el del Toõ refiriéndose a mi.
-Mine-chin, tu tienes a Sachin.
-Satsuki no tiene nada que ver en esto.
-Por cierto, Midorimacchi, ¿Por qué traes tijeras?
-Es obviamente mi objeto de la suerte, idiota.
-Aunque es peligroso. Me gustaría que no caminaras con ellas por ahí.
-Lamento la espera. -Dijo Kuroko para hacerles partícipes de nuestra presencia.
Esto debía ser una locura. Estaba tan asustado que quería irme a casa. El teléfono de Kise empezó a sonar y Aomine se molestó. Daban miedo todos en conjunto. Y lo peor estaba por llegar. Además, aunque hablaban con total normalidad, la atmósfera se sentía muy pesada.
-¿Por qué el chico que nos convocó aquí es el último en llegar?
Mi mente divagó en mi nerviosismo hasta que oí una voz nunca antes escuchada por mi.
-Lamento hacerlos esperar.
Ese era el capitán de la Generación de los Milagros. Su mirada daba miedo. Todo el daba miedo. Daba más miedo que los otros cuatro juntos.
-Daiki, Ryouta, Shintaro, Atsushi y Tetsuya. Me alegro verles de nuevo. Me conmueve profundamente que nos podamos ver así. Sin embargo, hay alguien que no pertenece aquí. Por ahora desearía hablar con mis antiguos compañeros. Lo siento, ¿podrías irte?
Realmente, en ese momento quise hacerlo, salir huyendo de allí, pero estaba congelado. No podía moverme. Y como muchas veces pasaba, Kagami llegó al rescate para mi gran alivio. Bueno, más o menos. Akashi-san le pidió a Midorima sus tijeras para cortarse el pelo. En cuanto Midorima se las entregó, Akashi-san intentó apuñalar a Kagami con las tijeras. Menos mal que lo esquivó, que si no... Después de eso, Akashi-san se cortó el pelo con esas mismas tijeras, dejándonos con una imagen de su rostro que jamás olvidaré ya que está latente en mis pesadillas.
FIN DEL FLASBACK
Seguía plantado temblando sin poder ni hablar. Akashi-san se acercó y me aparté ligeramente de la puerta.
-Nos volvemos a encontrar. Furihata Kouki.
-Akashi-san...
No sabia porque, pero no podía apartar la vista de sus ojos. Su heterocromia parcial producía respeto y miedo. Los ojos de emperador. Rojo y amarillo. Estaba frente a un león hambriento y yo era su presa más cercana e indefensa. Lógico que me llamesen los de la Generación de los Milagros chihuahua. Bueno... Kuroko no me lo llamaba. Pero, ¿Quien no le tendría miedo después de ver como casi apuñala a Kagami con unas tijeras? Yo creo que nadie.
El jugador del Toõ me empujó entrando en la casa de Kagami como si fuese la suya propia.
-Tetsu, ya estamos aquí.
El resto de los jugadores de la Generación de los Milagros fueron entrando. Fui a cerrar la puerta cuando me di cuenta de que Akashi-san aun no había entrado. Parecía disfrutar viéndome temblar. Entró cerrando él la puerta quedando uno enfrente del otro.
-No esperaba volverte a ver.
-So-solo pasaba a saludar.
-Furihata ven a ayudarme.-Dijo Kagami desde la cocina.
-Comprendo, solo visitabas.
-Si me disculpa.
Salí corriendo hacia la cocina. Era un lugar seguro. No se porque había accedido a ayudar a Kagami en esto pero cada vez me estaba arrepintiendo más y más. Desde mi posición pude ver como todos se fueron sentando a la mesa. Kuroko entre Aomine y Kise, Murasakibara al lado de Midorima y Akashi-san presidiendo la mesa entre Midorima y Aomine.
-Furihata, llevales las bebidas por favor, que yo estoy aquí ocupado con la comida.
-Vale.
Cogi una bandeja y puse los vasos que Kagami me dio. Todos llenos de agua, menos el de Kuroko, que tenía batido de vainilla. Salí de mi refugio y me dio de lleno la mirada bicolor de Akashi-san. Intenté tranquilizarme. Llegué a la mesa y fui dejando los vasos sobre la mesa. Tuve que templar los nervios aunque fuera difícil. Akashi-san no paraba de mirarme mientras mantenía una conversación con Midorima. Entonces sucedió la catástrofe. Mis temblores regresaron haciendo que el vaso que tenía en ese momento las manos, derramase su contenido sobre la impoluta camisa de Akashi-san. Moriría joven... Y con gran dolor.
-Akashi-san lo siento muchísimo.
-No pasa nada, solo es un poco de agua. Tetsuya, ¿no tendrías una camiseta que dejarme?
-Claro, sígueme.
En cuanto vi como los se fueron, me levanté y volví a la cocina. Ese no era el Akashi-san que yo conocía. El Akashi-san que yo conocía tenia heterocromia y este no. Aparte, había sido amable conmigo. Sentí una mano en mi hombro. Asustado di un salto y grité.
-Tranquilo Furihata.
-Kagami, no me des estos sustos.
-Parece que has conocido al otro capitán de la Generación de los Milagros.
-¿Qué otro? Pero si es el mismo.
-No creas. Es... una larga historia.
-No me interesa. Me voy a casa.
No llegué a oír la contestación de Kagami. Para mí gran suerte, Akashi-san aun no había salido de la habitación. Cogi mi bolsa y salí corriendo de allí. No quería volver a ver a Akashi-san. ¡Nunca!
CONTINUARA...
CAPÍTULO ESCRITO POR : NEKO-CHAN
sábado, 13 de septiembre de 2014
Swimming Dance (XIII)
Casa de Makoto.
Todo se había terminado. Había perdido a Haru para siempre. Rin había ganado la batalla y me dolía haber salido perdedor. Rin no quería a Haru ni la mitad de lo que yo le amaba.
Haru no me contestaba a las llamadas ni a los mensajes. Había salido ha buscarle, pero no había dado con el. Ya no sabía dónde buscar. Ni en la piscina le había encontrado. ¿Y si...? Nagisa podía llegar a saber algo.
Cogi el móvil y con dedos temblorosos, marqué el teléfono de su casa.
-Venga. Venga. Venga.
-¿Sí?
-Rei, hola soy Makoto.
-Makoto-senpai, ¿Sucede algo?
-¿Podría hablar con Nagisa?
-Si es por Haruka-senpai, no está aquí.
-No está....
Ya no sabía dónde podría estar. Empecé a llorar.
-No, acaba de salir de aquí hace unos minutos.
-Rei, ¿sabes a donde ha ido?
-Creo que ha buscarte.
-Gracias. Gracias Rei. Da recuerdos a Nagisa.
Colgué. Cogi la chaqueta y salí en la búsqueda de Haru. Sabia donde estaba. Y no me equivoqué.
-Has tardado.
Estaba en la sombra del cerezo donde de pequeños dejamos plasmados nuestros deseos.
-Me tenias preocupado.
-Necesitaba tiempo para pensar.
-¿Y que has pensado?
-En el tiempo que estuve en casa de Nagisa y Rei me di cuenta de las veces que uno se equivocaba y el otro le perdonaba y le ayudaba.
-Se quieren mucho.
-Me di cuenta de que si quieres a alguien, tienes que perdonarle aunque te te haya hecho mucho daño.
-Entonces volverás con Rin... Era de esperar. Se muy feliz Haru.
Empecé a andar. Volví a llorar. Ahora si que este era el final. Mi final.
-Makoto espera.
Me giré y me abrazó ocultando la cara en mi pecho.
-¿Haru?
-Yo te quiero a ti. Hace poco me di cuenta de que a quien de verdad quería era a ti y te he perdonado todo el daño que me hiciste en el pasado. Quiero estar contigo.
No pude decir nada más. Le besé como nunca le había besado. Me sentía tan feliz. No le había perdido. Ni mucho menos. Todo esto había conseguido que mi relación con Haru se hiciese muchísimo más fuerte. Tanto que nada la podría romper. Ni un tiburón conseguiría hacerlo. Tal vez nunca conseguiríamos llegar a ser como Nagisa y Rei, pero podríamos intentarlo.
¿FIN?
ESCRITO POR : NEKO-CHAN
jueves, 11 de septiembre de 2014
Swimming Dance (XII)
Casa de Rei y Nagisa.
Por fin Haru-Chan decidió salir de su habitación para comer algo. Rei-Chan y yo le preparamos una gran comida, pero solo tomó sopa y arroz. Entonces, abrí la boca... Para meter la pata como siempre.
-Haru-Chan, ¿Puedo preguntarte algo?
-Si. Claro.
-¿Por qué te fuiste con Rin-Chan a Australia si querías a Mako-Chan?
-¡Nagisa-Kun! No le preguntes esas cosas.
-No pasa nada. Pues fue algo impulsivo.
~~~ Dos años antes ~~~
Desde la ruptura tan dolorosa con Makoto había pasado mucho con Rin. Tenia razón en eso de que se había vuelto más fuerte. Me sentía muy agusto a su lado, pero mi corazón no terminaba de recuperarse. Sabia que Rin estaba enamorado de mi y yo sentía algo por él, pero el dolor que había dejado Makoto lo nublaba todo.
Me desperté y vi que Rin me observaba. El me sonrió. No éramos pareja, lo único es que le había pedido que se mudara a mi casa para poder tenerle cerca si necesitaba un abrazo. Él accedió casi al instante. Me acurrucado más cerca de él y oculta la cara en su pecho. Él me abrazó y me dio un beso en la cabeza.
Él me colmaba de atenciones y yo no era capaz de devolvérselo. Cuando lo intentaba, yo acababa llorando y él me abrazaba hasta que me calmaba del todo.
-¿Ha dormido bien mi delfín?
-Más o menos.
-¿Quieres que te prepare el desayuno?
-Si pero...
-¿Sí?
-¿Podríamos quedarnos un rato más así?
-Claro.
Permanecimos así durante un rato más. Me armé de valor y le di un pequeño beso en los labios. Fue corto pero lo suficientemente largo para darme cuenta de que mi corazón ya se había recuperado y, además, lo que sentía hacia él, había vuelto con más fuerza.
-Rin...
-Dime Haru.
-Te quiero.
-Yo también te quiero. Creí que nunca oiría esas palabras salir de tus labios.
Y de esa forma Rin y yo empezamos a salir.
Todo fue muy bonito, hasta ese dia.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Swimming Dance (XI)
Centro comercial
Desde que me fui a Australia siempre estuve pensando en Haru. No me lo podía quitar de la cabeza. Todas las noches soñaba con el y me dolía que al despertar el no estuviera. Cuando volví y le volví a ver, la verdad es que me pasé de borde con ellos. Sobre todo con Haru.
Entonces, vi la oportunidad perfecta para poder decirle todo lo que sentía por él.
Me encontraba en la sección deportiva del centro comercial cuando les vi, los celos se me dispararon. Ver de esa forma a Haru con Makoto, verles así de cerca, me mataba. Hice lo posible para que Haru me viera. Y lo hizo. Salí de allí y me dirigí al pequeño parque que había fuera. Pocos segundos después apareció Haru. Sólo. Punto para mi. Empezamos a hablar.
-¿Qué hacés aquí Rin?
-Solo quería hablar contigo.
-Pues ya lo estas haciendo.
-Se que me comporté como un gran idiota pero todo tiene una explicación.
-¿Cuál?
-Estoy celoso. Odio verte con Makoto y que esteis tan cerca. Porque...
Me paré. No sabia si era una buena idea seguir hablando, pero ahora no podía parar.
-Mira Rin, no tengo ganas de perder el tiempo. Me voy.
Vi como empezaba a caminar. No podía permitir que se fuera. Corrí hasta darle alcance y le agarré haciendo que su espalda diera contra la valla.
-Hace tiempo te dije que me volvería más fuerte y vendría a por ti y nos iríamos juntos. Pues a eso he venido, porque... Porque te quiero Haru.
Fui a besarle pero quitó la cara.
-Estoy saliendo con Makoto. Lo siento.
-Algún día el te dejará. ¿Y sabes? Yo estaré ahí para que puedas llorar en mi hombro.
Y así fue. A los pocos días, Haru me llamó para decirme si podíamos hablar. Le dije que viniera al Samezuka. Allí podríamos hablar más tranquilamente. A los quince minutos, Haru me llamó diciendo que estaba en la puerta de mi instituto. Pero antes de bajar tenia que ocuparme de otra cosa. Nitori.
-¿Quien le ha llamado Rin-senpai?
-No te interesa.
-Digamelo Rin-senpai.
-¡No voy a hacerlo!
-Cuentemelo Rin-senpai.
-¡Qué no Nitori! Me voy que ya llego tarde.
En el camino a la calle, me encontré con Nagisa. ¿A donde iría? Lo cierto es que en esa época aun no conocíamos a Rei pero Nagisa ya buscaba nuevo miembro para su club. Según me había dicho mi hermana.
Encontré a Haru y al verle me dio algo. Tenia ojeras y los ojos rojos por haber llorado. Al verme, corrió hacia mi y me abrazo volviendo a llorar.
-Makoto me ha dejado.
-Shhh... Tranquilo.... Yo cuidaré de ti.
Haru me miró con los ojos llenos de lágrimas y me besó. Yo correspondí a su beso. Era feliz y a la vez no era feliz. No quería ver triste a Haru. Había sido yo el culpable de que Makoto le dejara. Sabia que nos estaba viendo cuando estábamos hablando. Intuía que Haru sentía algo por mi y lo utilicé a mi favor.
Soy como un tiburón, acechando a mi presa para atacar en el momento justo.
CONTINUARA
ESCRITO POR : NEKO-CHAN
