Yaoi en el Aire

Historias de temática yaoi (chico x chico) desde para todos los públicos hasta +18. Historia creadas por Neko-Chan y Chen. Los personajes no nos pertenecen, las historias si.

viernes, 3 de abril de 2015

Amor a la música.

Era un día soleado en la academia Saotome cuando uno de los integrantes del próximo grupo revelación, ST☆RISH, decidió que ya no iba a seguir los designios de otros.

Así fue como Hyuga-sensei, le anunció a Jingūji-san que si no le entregaba el trabajo que le pidió al día siguiente, le expulsaría de la institución. Todo el mundo sabe una parte de la historia: que cuando Jingūji-san rompió su canción, Nanami-san la intentó recomponer junto con el resto, cosa que hizo que Jingūji-san entregara su trabajo en el último momento de forma muy original. Pero no fue así del todo. Cierto amigo peliazul de Jingūji-san fue el que consiguió que no se marchara.

Esa es la parte de la historia que hoy saldrá a la luz.

☆☆☆☆☆☆

PV MASATO

El día parecía no tener fin. Desde por la mañana me di cuenta de que algo extraño le pasaba a Jingūji. No estaba tan alegre como siempre. Se le veía muy serio y no me gustaba nada.

Terminó la última clase y me dirigí junto con Otoya, Natsuki y Nanami al comedor. Allí nos encontramos con Syo e Tokiya, pero no había ni rastro de Jingūji. Al preguntarle a sus compañeros me dijeron que no había asistido a clase, cosa que no me gustó.

Esperé a Jingūji en la cafetería para hablar con él sobre el tema. En algún momento tendría que venir para comer. Pasó una hora y no vino por lo que decidí ir a nuestra habitación. Si no estaba allí, estaría en la  azotea. Llegué a la habitación y ahí lo encontré, jugando a los dardos. Nos miramos a los ojos desafiantes. Dirigió la mirada hacia su diana y yo me fui hacia mi parte de la habitación.

Jingūji nunca se había dado cuenta de los sentimientos que provocaba de mi interior y no estaba en mis planes decírselo. Además de que somos hombres, las normas de la escuela son muy estrictas. Enamorarse estaba prohibido e incumplir esa norma significaba ser expulsado de la institución.

-Hijirikawa... Me largo.

Le miré y vi que se había tumbado en la cama. Si decía que se iba ¿porque se había tumbado en la cama?

-Me voy de Saotome.

-¿Cómo?

-Estoy arte de hacer lo que es mejor para otros. Voy a empezar a hacer lo que yo quiera.

Eso me dejó en shock. Iba a ser que le expulsaran a propósito. Tenía que impedírselo. Me levanté de mi cama y fui directo a darle un puñetazo. Me miró enfadado y salió de la habitación. Todo se quedó en silencio. Me fui a mi parte de la habitación y me tumbé en la cama. Al estar todo en silencio podía oír el sonido de un saxofón tocando una triste melodía. Rompí en llanto al escucharlo. No quería que Jingūji se fuera.  No quería quedarme solo. Sin darme cuenta me quedé dormido entre lágrimas. A mitad de la noche sentí (como todas las noches) como que me arropaba y me daba un beso en la frente.

Al día siguiente, estaba ensayando una coreografía junto a Otoya y Natsuki y Nanami de jurado cuando vimos a Jingūji con un séquito de sus admiradoras. Se acercó hacia nosotros una sonrisa pícara. Le entregó una rosa a Nanami y le dedicó palabras de amor pero mientras lo hacía me miraba a mí. Un leve sonrojo atacó mis mejillas y él sonrió aún más.

Fue entonces cuando sucedió la catástrofe. Hyuga-sensei se acercó hacia nosotros muy enfadado.

-¡Jingūji Ren! Tus letras, entregamelas.

-No las tengo.

-Mandé ese trabajo de una semana. Más te vale entregarmelas mañana antes de las 8 de la tarde. En caso contrario serás expulsado.

Todos nos quedamos en shock, pero a quien peor le había sentado esta noticia fue a mí. Jingūji estaba con un pie fuera del instituto. Le asesiné  con la mirada y me fui un buen paso hasta nuestra habitación donde pasé el resto del día.

Estaba atardeciendo cuando escuché el sonido de un saxofón. Supe quién era al instante y el corazón empezó a dolerme aún más. Era una melodía cargada de un sentimiento de tristeza y dolor muy profundo. Me levanté y me dirigí a la azotea para poder hablar claramente con él.

☆☆☆☆☆☆

Este parte de la historia es bastante conocida por lo que adelantaremos los hechos unas horas. Explicaré los hechos rápidamente. Hijirikawa-san encuentra a Jingūji-san en la azotea. Se pusieron a hablar y casi acaban a golpes de no ser por Nanami-san aunque si es cierto que Hijirikawa-san se llevó un puñetazo. Una vez dicho esto continuamos con la historia.

☆☆☆☆☆☆

PV MASATO

Roto. Así me encontraba. En el momento en el que Jingūji me golpeó y Nanami llegó, me fui casi corriendo a la habitación donde lloré largo rato.

No me había quedado del todo dormido cuando la puerta de la habitación se abrió. Me hice el dormido e hice bien. Sentí que me arropaban y me daban un beso en la frente. Cogí a esa  persona del brazo tirándole en la cama y me senté encima. Di la luz de la mesilla y me sonrojé violentamente al ver quién era.

-¿Jingūji?

-Vaya, parece que me has descubierto. Ya no podré seguir haciéndolo.

-¿Por qué?

-Siempre te destapas por las noches y no quiero que enfermes.

-¿Y?

-Estás tan mono durmiendo que no consigo resistirme.

- No te vayas por favor.

- Este no es mi sitio.

-Quédate conmigo.

-No puedo Hijirikawa.

Rompí a llorar.  Me dolía en el corazón toda esta situación. Sólo me quedaban dos opciones y una no quería tomarla.

-No puedes irte Jingūji. No me dejes solo.

-Masato No llores por favor.

-Si tú te vas, yo me voy contigo.

-No lo harás. Este es tu sueño, no el mío.

-Si no estás, yo me voy.

-¿Por qué dices todo esto?

-Porque...porque te quiero. Te quiero desde el primer día que te vi.

-Masato...

Colocó una mano en mi nuca y lentamente fui bajando hasta que nuestros labios se unieron. Una calidad caricia que llenó  mi corazón del amor que le faltaba. No quería que ese beso se terminara pero eso podría significar morir asfixiado.

-Masato, yo también te quiero.

-Pero, ¿Y Nanami?

-Nunca he sentido nada por ella, sólo me pareció una chica de lo más curiosa.

-¿Entonces porque parece todo lo contrario?

-Es mi forma de ser, no lo hago a propósito.

Me tumbé a su lado y le abracé. Ahora sí que no quería que Jingūji se fuera. No ahora que sabía que mis sentimientos eran correspondidos.

-No te puedes ir Jingūji. No puedes dejarme solo.

-No puedo quedarme, ya te lo he dicho Masato.

Oculté la cara en su pecho. Después de todo lo que acaba de pasar se iba a ir. Estaba peor que al principio.

-Vendré a verte todas las semanas.

-No podemos recibir visitas y no puedo salir fuera.

-Es cierto... Pues hablaremos por cam.

-No será lo mismo. Quiero que estemos cerca el uno del otro, dormir juntos, comer juntos... ya sabes.

Jingūji me abrazó y me dio un beso en la cabeza. ¿Tan difícil era entender lo que estaba diciendo?

-Me quedaré.

-¿Cómo?

-Qué me voy a quedar aquí contigo. ¿No es lo que querías?

-Si, pero...

-Yo también quiero estar todo el día a tu lado. Sólo por eso me voy a quedar aquí. Aunque también aprovecharé para atender en clase y convertirme en una idol. El mejor de todos.

-Este es mi Jingūji.

Le achuché con todo mi cariño sin haberme dado cuenta de que estábamos trasgrediendo la norma más  importante: no enamorarse. Y encima nosotros lo habíamos admitido hacia el otro y nos demostrabamos nuestro amor. Como alguien más se enter y llegase a oidos de un profesor o del mismo director ya podríamos ir haciendo las maletas.

-Jingūji tienes que hacer los deberes para poder estar juntos.

-Uff... Ahora me da pereza.

Nótese que se preparaba para que durmieramos juntos pero dice que se cayera de la cama.

-Auchh! ¿A que vino eso?

-Hasta que no termines tus deberes no podrás venir a la cama. Conmigo.

-Vaaale.

Creí que iba a replicar pero me sorprendió que no lo hiciera. Me dio un beso en la frente y me arropó antes de irse a su parte de la habitación para hacer las dichosas letras

-Buenas noches Jingūji. Te quiero.

-Y yo a ti.

A la mañana siguiente cuando desperté senti unos brazos alrededor de mi cuerpo. Sonreí. Me giré y vi que ya estaba despierto. Eso era raro ya que era yo el que le tenía que despertar.

-Buenos días Masato.

Me dio un besito en los labios. Un beso corto y tierno. Era una buena forma de despertarse.

-Buenos días Jingūji.

-¿Has dormido bien?

-Bastante bien. ¿Te acostaste muy tarde anoche?

-No muy tarde. Tuve mucha inspiración.

Le besé dulcemente y él me respondió al momento. El beso se fue tornando cada vez más tórrido. Antes de que el beso fuese a más, puse las manos sobre sus hombros intenté  apartarle pero me lo impedía. No quería separarse de mí. Para que me dejara respirar, le mordí el labio con fuerza y le tiré del pelo. Al principio, nada más separarnos, me miró enfadado pero al ver mi cara, me miró tierno y me abrazó.

-Disculpame Masato. Me emocioné.

-Me he podido dar cuenta. Perdón por el mordisco.

-Tranquilo, me lo he merecido.

Nos dimos un beso corto y fuimos a vestirnos para ir a clase y sabiendo que pasase que lo que pasase íbamos a seguir siempre juntos.

☆☆☆☆☆☆

Lo que sucedió después es por todos conocido. Jingūji-san entregó sus letras de una forma muy original. En el estudio de grabación  activando la acción que permitiese que todo el mundo lo escuchase.

Nos hicieron creer que esa canción que Jingūji-san cantó, guardaba lo que él sentía por Nanami-san. Ahora ya sabéis la verdad. No fue a Nanami-san a quien dedicó esas letras, sino a Hijirikawa-san.

¿Cómo lo sé? Digamos que mi familia no se caracteriza por lo tradicional.

-¡Rin cielo, a cenar!

-¡Ya voy otosan!

Fui adoptada de pequeña por una pareja de un famoso grupo de idols. Estoy súper orgullosa de mis padres ya que después de que me adoptarán y dijeran que eran pareja, el resto de los miembros del grupo mostraron sus sentimientos.

Mis padres son Jingūji Ren y Hijirikawa Masato. De ellos aprendí el amor a la música.

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 28 de marzo de 2015

Historias de Amor Cruzadas II. (5)

Mayordomo desangrado.

Después del momentazo con Claude, caminé por los pasillos de la Mansión, espada en mano para "hablar" con Ciel. Antes, había mandado a Claude que buscase a su mayordomo para que acabase con él. Pronto Ciel sería todo nuestro y nadie lo evitaría.

Llegué a la habitación de Ciel pero no había nadie allí. Había seguido al pie de la letra las indicaciones que me había dado Claude. Entonces, ¿dónde estaba Ciel?

Caminé con la espada en el cinto. Pasaba por pasillos que me parecían iguales. No me estaba gustando nada esto. Llegué a las escaleras que daban a la entrada de la Mansión. Allí estaba Ciel. De espaldas a mi. Me escondí lo mejor posible la espada y fui bajando las escaleras. Llegué a su lado y le puse la mano en el hombro.

-¿No puedes dormir sin un beso de buenas noches de tu mayordomo Ciel?

No respondió. La atmósfera estaba muy tensa por lo que decidí hacer algo.

-No te preocupes. Ya te lo doy yo.

Menos mal que tenía buenos reflejos porque sino todo hubiese ido muy mal para mi. Desenvaine mi espada para estar en las mismas condiciones que Ciel.

-Voy a acabar contigo Alois.

-Serás mío Ciel.

Y sin más miramientos empezamos a hacer sonar el filo de nuestras espadas chocar en una batalla a muerte. Pequeños cortes empezaron a aparecer en nuestros cuerpos.

Le encajoné entre una columna y mi cuerpo. Un error que pagué muy caro.

-Ya eres mio Ciel. A estas alturas tu mayordomo ya habrá muerto. Ya eres mio. Sólo mio.

-No seré tuyo. ¡JAMÁS!

Noté un dolor agudo en el estómago. Me aparté un poco de Ciel y vi que me había clavado su espada en el estómago. Me separé totalmente de él  y la espada salió de mi interior.

Continué peleando. Lentamente me fui desangrando sin darme cuenta.

-Onii-san...

¿Luka?

-Jim...

¡¿LUKA?!

Caí al suelo y antes de que se me cerraran los ojos vi a mis dos pequeños hermanitos: el verdadero Luka y él niño al que intenté salvar. Me tendían la mano. Les cogí de la mano y todo se volvió negro para siempre...

FIN PARTE 2

CONTINUARÁ...

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

viernes, 20 de marzo de 2015

Historias de Amor Cruzadas II. (4)

Mayordomo planificador

La cena estaba siendo de lo más divertida. Ciel y yo no parábamos de insultarnos de forma muy sutil.

-No entiendo como tu llegaste a ser duque, parece que los chimpancés ya podrán reinar.

-Ciel, pienso lo mismo. Tus padres eligieron mal al aceptar a un chucho en la empresa. Los empleados recibirán muchos regalitos.

-Al menos en mi Mansión no hay bichos asquerosos por todos lados.

-Al menos en mi Mansión no está rodeada de pedantes.

-¿Pero el pequeño duque sabe lo que significan sus insulsas palabras?

-Ciel, yo salgo de los muros de mi Mansión, no como otros, que a saber que hacen tanto tiempo encerrados en casa.

-Al menos recibo el cariño de alguien, no como otros.

-Al menos a mis padres no les asesinaron haciéndoles a la parrilla.

Eso sí que le molestó ya que me puso cara de muy enfadado y me lanzó una copa que Claude agarró antes de que me diera o me manchara. Cogió un cuchillo y se lo lancé, pero como había pasado conmigo, su mayordomo evitó que le diera. Yo quería ver a Ciel sangrar.

-¿Así es como tratas a tus invitados Ciel?

-¿Así es como tratas a tu anfitrión?

La cena terminó sin ningún otro incidente más. Regresé junto con Claude a mi habitación. Nada más entrar me tiré en la cama y rompí a llorar de la risa que había estado ocultando durante toda la cena.

-Señorito...

-Fue muy divertido.

-Y temerario. Me gustó.

Sentí el peso de Claude sobre mi cuerpo.

-¿Tanto te gustó Claude?

No me respondió. Atacó mis labios con violencia arrancandome la ropa. Lo iba a gozar.

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO : MAYORDOMO DESANGRADO

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

viernes, 13 de marzo de 2015

Historias de Amor Cruzadas II. (3)

Mayordomo durmiente

Me llevaron hasta una sala donde había muchos niños como yo. A todos nos había comprado un viejo verde. El viejo duque Trancy.

Mi nombre es Jim Macken y no me queda nada en este mundo. Mis murieron cuando yo era pequeño. Luka murió el mismo día que nuestro pueblo ardió. Alguien lo mató. A mi pequeño Luka le mataron. A mi querido hermanito.

Ya no quería seguir en este mundo, quería reunirme con el cuanto antes.

Cuando llegamos a la Mansión Trancy, nos vistieron a todos con una finísima bata roja de seda y fueron haciéndonos entrar a otra sala uno a uno. El primer día no entré en aquella sala. Ni el segundo... Durante estos días de cautiverio conocí a un niño que se daba un aire a mi Luka. Cuidé a ese pequeño como si fuera el. Le di parte de mi comida, le daba calor por las noches... Le empecé a llamar Luka y él al oír ese nombre, me respondía con un dulce onii-san.

Llevábamos una semana allí cuando los guardias nos llevaron al pequeño y a mi ante el duque. Estábamos tan tranquilamente Luka y yo. Estaba sentado con el pequeño sobre mis piernas y con su cabeza apoyada en mi pecho mientras le acariciaba relajadamente el pelo. Los guardias intentaron separarnos pero me agarré con todas mis fuerzas.

Nos llevaros a los dos a otra sala. Había lo mismo que en la otra habitación, una cama grande, un armarito y poco más. Me taparon los ojos y tuve que guiarme por mis otros sentidos. Me arrebataron a Luka de los brazos. Él lloraba y me llamaba y yo gritaba su nombre.

Entonces, se hizo el silencio. Lo siguiente que oí fueron sonidos húmedos y el ruido de la cama. ¿Que le estaba haciendo a mi Luka? Le oía sollozar y parecía que gritaba pero algo se lo impedía.

Otra vez se hizo el silencio. Le llamé asustado y él me respondió con voz lastimera.

-Onni-san...

-Asi que sois hermanos. Pues podrías salvar vuestras vidas si haces lo que te ordene.

-No lo hagas Onni-san

-Lo haré.

Me quitaron la venda de los ojos y casi me desmayé ante lo que vi. Mi pobre Luka estaba tirado en el suelo, sangrando por.... Se me encogió el corazón. Le abracé y le limpié las lágrimas de sus preciosos ojitos.

-Tranquilo Luka, voy a salvarte.

-Onni-san...

Le di un besito en la frente y me entregué a ese hombre. Fue asqueroso y repugnante. Cuando terminó conmigo parecía satisfecho.

-Deshaceros del resto.

Se empezó a escuchar ruidos de disparos. Fui con Luka y le abracé con fuerza. Estábamos salvados. Lo había conseguido. Le di besitos por toda la cara, incluso por primera vez en sus labios. Eran suaves, dulces y cálidos.

-Luka, por fin viviremos tranquilos.

-Onni-san... Te quiero.

Oí un último disparo. Esta vez mucho más cerca. Demasiado cerca.

-¡Luka!

Le había disparado un tiro en la cabeza. Estaba muerto. Mi Luka...

-Señorito... Señorito despierte...

Abrí los ojos sobresaltado. Estaba en una habitación de la Mansión Phantomhive con Claude a mi lado. Sólo había sido un sueño.

-¿Qué sucede Claude?

-La cena ya está lista. Le están esperando.

-Muy bien, que empieza la función.

CONTINUARÁ...

PRÓXIMO CAPÍTULO :  MAYORDOMO PLANIFICADOR

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

Historias de Amor Cruzadas II. (2)

Mayordomo observador

El conductor del carruaje abrió la puerta y salí al exterior con Claude a mis espaldas. Sonreí para mis adentros nada más ver a Ciel. Me acerqué decidido hasta el y él se enderezó.

-Ciel, gracias por invitarme a tu Mansión.

-No de que. Entremos.

Entré al lado de Ciel en la Mansión con Claude y el mayordomo de Ciel a nuestras espaldas. Nos guiaron por los pasillos de la Mansión hasta una habitación. La habitación donde pasaría la noche. Claude dejó mi pequeña maleta a los pies de la cama.

-Sebastian, lleva a su mayordomo a las habitaciones del servicio.

-Cómo diga Bocchan.

Ambos mayordomos salieron de la habitación, dejándonos a Ciel y a mi solos. Volví a sonreír para mis adentros. Me acerqué lentamente a mi querido anfitrión. Ciel me seguía en todo momento con la mirada.

Cuando ya estuve muy pegado a él, pasé los brazos por su cintura pasando lentamente las manos por su apretado trasero.

-¿Qué se supone que haces Trancy?

-No te hagas el tonto Ciel. Sabes muy bien lo que estoy haciendo.

Empecé a lamerle el cuello y descubrí algo que no me esperaba.  Tenia el cuello marcado. Yo tenía razón. Ciel no era tan pura como hacía creer al resto. A saber cuantas veces había yacido con su mayordomo. Que sucio... Me gusta...

Fui desabrochando su camisa pero llegó un momento que me apartó.

-Ciel seras mio.

-Antes muerto.

-Ya lo veremos Ciel.

Se marchó bastante malhumorado y yo me acerqué a la cama y me tumbé entre risas. Alguien entró en la habitación y me senté en la cama. Sabía de sobra quien era.

-¿Qué has averiguado Claude?

-He revisado todas las habitaciones. Podríamos hacerlo en este mismo momento.

-No, se darían cuenta de que tratamos algo.

-¿Qué sugiere amo?

-Hacerlo esta noche mientras duermen. Tu mantén ocupado a su mayordomo mientras yo me ocupo de hacer entrar en razón a Ciel.

-Yes,  your Highness

CONTINUARÁ....

PRÓXIMO CAPÍTULO : MAYORDOMO DURMIENTE

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 28 de febrero de 2015

Historias de Amor Cruzadas II. (1)

1. Mayordomo Amante.

Por fin iba a conseguir lo que tanto ansiaba. Me había sorprendido recibir una invitación para ir a la Mansión Phantomhive. No podía desaprovechar esta oportunidad.

"CIEL POR FIN SERÁ MIO"

Mire a la persona que tenía enfrente. Claude Faustus. Mi mayordomo demonio. Nunca sonreía y eso me estresaba. Daba igual lo que hiciera que él  nunca sonreía. Muy frustrante.

Íbamos en el carruaje camino de la Mansión Phantomhive. Claude enfrente de mi. Yo enfrente de Claude. El miraba a la ventana pensando en sus cosas... En el alma de Ciel, más concretamente. Sabía que ansiaba su alma más que la mía ya que había sido corrompida por mi padre adoptivo. Apostaría mi vida a qué la la de Ciel no era tan pura como hacía creer el resto del mundo.

Mira descaradamente a mi mayordomo, pero él ni se inmutó. Inflé las mejillas. Necesitaba captar su atención porque estabs empezando a necesitar que me diese mimos.

-Claude~

No me miró. Utilicé un tono de voz aún más aniñado.

-Claude ~

Siguió sin prestarme atención. Tuve que revanarme los sesos para encontrar el modo de que me prestara atención. Nuestros asientos estaban muy cerca por lo que se me ocurrió la idea perfecta para llamar su atención. Apoyé el pie en su regazo e hice presión ahí. Eso sirvió para que Claude me prestara atención.

-¿Sucede algo amo?

-Necesito mimos Claude...

-Entiendo amo.

-Dame mismos Claude. Es una  orden.

-Yes, your Highness.

Me encantaba lo dispuesto que estabas siempre para mí y lo rápido que se encendía. Sin casi darme cuenta ya había desaparecido toda la parte de abajo de mi ropa y su  miembro estaba fuera de sus pantalones. Me subió su regazo y empaló con su enorme miembro.

Al principio sentí mucho dolor ya que parecía que me había partido en dos. Para que no sintiera tanto dolor, Claude empezó a acariciarme. El dolor fue disminuyendo, hasta qué, fue reemplazado por un placer exquisito.

Empecé a cabalgarle, primero muy despacio para ir progresivamente acelerando el movimiento. Las fuerzas empezaron a abandonarme. Claude me agarró de las caderas y me movió a un ritmo frenético. Acabamos a la misma vez, el dentro y yo entre nuestros pechos. Sin saber cómo limpio nuestros pechos de tal forma que no se notaba ni una sola marchita.

Le di un achuchón pero el casi ni se inmutó. Otra vez me deprimia. Claude pareció notarlo ya que me tomó la barbilla y me elevó el rostro. Nuestras miradas se conectaron. Mis ojos celestes y sus ojos violetas.

-No se aflija mi señor.

Y dicho esto me besó. No era la primera vez que lo hacía pero era muy raro que lo hiciera.

-Señor Trancy, ya estamos en los territorios del Conde Phantomhive.

Perfecto, pronto conseguiría lo que más ansiedad en este mundo.

"CIEL, SERÁS MIO"

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO : MAYORDOMO OBSERVADOR

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 21 de febrero de 2015

Un lio de pelotas (III)

No pudo completar la frase ya que empezamos a oír ruidos en el piso de arriba.

-Parece que los rumores son ciertos.

-¿Qué rumores?

-Qué Nishinoya-Senpai y Asahi-San son pareja.

Entonces algo en mi cabeza se encendió. Ahora comprendía todas las malas caras de Kageyama.

-Por eso quisiste venir conmigo. Para que no pasarse la noche sólo soportando esto

-Más o menos.

-Gracias Kageyama. Te quiero.

Kageyama abrió un montón los ojos y yo me tapé la boca. Se me había escapado de la forma más tonta. Me tapé la cara con las manos muerto de vergüenza. Kageyama me besó tiernamente las manos y yo las aparté para poder mirarle a los ojos.

-Kageyama... yo...

-No digas nada Hinata. Antes no me dejaron demostrarte ni decirte mis sentimientos.

-¿Cómo?

-Yo también te quiero Hinata.

Noté que mi corazón se desbocaba. Nunca llegué a creer que Kageyama pudiera corresponder mis sentimientos. Kageyama secó con cariño las lágrimas que sin darme cuenta que caian de mis ojos.

-Deja de llorar Hinata.

-Es de felicidad.

-Idiota.

Me abrazó cálidamente y oculteé la cara en su pecho, aspirando su aroma. Hizo que alzara  la vista colocando con gentileza su mano en mi barbilla. Lentamente fui acercando mi rostro al suyo y fui cerrando los ojos. El contacto entre nuestros labios fue perfecto, delicado y hermoso. Nuestros labios encajaban a la perfección. Nos separamos y volvimos a darnos un beso corto pero lleno de amor.

-Te quiero.

-Te quiero

-Te amo

-Te adoro

-Te necesito.

-Yo también te necesito Hinata.

Nos quedamos dormidos abrazados con una sonrisa en nuestros rostros mientras que Nishinoya-Senpai y Asahi-San continuaban con su fiesta personal. Al día siguiente casi nos da un ataque cuando les vimos mirándonos fijamente.

Actualmente, ocultamos nuestra relación como buenamente podemos, pero es inevitable no notar el sentimiento de amor que hay entre Kageyama  y yo. Cuando estamos solos en su casa, podemos decir muchas veces que arde Troya, Atenas y Esparta.

Lo único que puedo decir es que amo con toda mi alma a Kageyama y que como el resto se entere,  vamos a acabar metidos en un lío de pelotas.

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 14 de febrero de 2015

No sólo mato demonios (II)

Bueno, pues esta historia empezó bien. Dentro de lo que cabe. Pero, os preguntaréis, ¿qué pasó después? Pues aquí está la cosa. Los encuentros se sucedieron y se hacían más notorios en Alec. Estaba cariñoso, sonreía y hasta hacía bromas. Alguno de los que le conocían y que vivían con él  (Jace más concretamente), comenzó a sospechar. Pero ahora, Alec tenía razones para que estuviera feliz y era que por fin su amor era correspondido.

Pero creo que no sería muy de buena persona contar como las marcas de mordiscos empezaron a aparecer por todo su cuello y su espalda. Eso no voy a contarlo. Os contaré una de las citas más románticas e improvisadas que tuvieron Alec y Magnus.

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Jace había conseguido librarse de estar encerrado en una de las celdas de la Ciudad de Hueso pero seguía su encarcelamiento, ahora en casa de Magnus Bane. Alec se encontraba en la puerta de su... Del brujo cuando vio acercarse a Clary y Simon. Juntos, llamaron a la puerta y el propietario les abrió con una sonrisa. Les dejó pasar diciéndoles que Jace se encontraba en la habitación e hizo que Alec se rezagara un poco. Cuando la "parejita" entró en la habitación, cogió a Alec por la cadera haciendo que se acercara y le dio una apasionado beso en los labios.

Alec se sorprendió pero en ningún momento le apartó sino que respondió a su beso. Se separaron de los labios del otro por la necesidad de oxigeno y entonces el brujo habló.

-Te he echado de menos preciosidad.

Un Alec con las mejillas sonrojadas y respiración jadeante habló.

-Ya lo sé. Siempre me lo dices.

-Preciosidad, no te pongas así. Es mi forma de demostrarte lo que siento.

Magnus, que aún tenía las manos en las caderas de Alec, empezó a balancearse de derecha a izquierda con un leve puchero en los labios.

-No hace falta que pongas esa cara. Yo también te he echado mucho de menos brujo tonto.

Alec pasó sus manos por el cuello de Magnus y le dio un beso pequeño pero el brujo no le permitió separarse.

-Para Magnus. Al final nos van a pillar.

-Qué nos pillen. Me da igual.

-¡Alec! ¡Magnus! ¡¿Venís ya o que?!

-Vamos. Cuando todo se relaje podremos pasar tiempo juntos.

-Prometemelo por el Ángel.

-Lo prometo por el Ángel. ¿Te vale?

-Si. Ahora vamos con tus amigos.

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Vale, de momento todo normal. Nada fuera de lo normal. Voy a ir a modo super rápido para evitaros detalles sin importancia. Así que voy a tatuar me la runa de la supervelocidad con mi estela... vale, estaba de broma.

En el tiempo que estuvieron en casa del brujo, Alec recibió dos llamadas: la primera de su madre y la segunda de su hermana Isabelle. Esta última le dijo que había conseguido una audiencia con la reina Seelie. Para que Jace pudiera ir a la corte Seelie (reino de las hadas), Alec se quedó en casa de Magnus para ocupar el lugar de Jace.

A partir de aquí empieza la cita romántica improvisada.

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Alec se encontraba tumbado en la cama de Magnus con la cabeza apoyada en su hombro mientras veían la isla de Gilligan. En todo el rato que veían la tele, se hacían algún que otro arrumaco y cada vez le prestaban menos atención. Magnus cada poco le demandaba un beso en los labios Alex y cuando no le hacía caso le besaba (o más bien dicho le mordia) en el cuello.

-Magnus, podrían regresar en cualquier momento.

-¿Es que ya no me quieres?

-Claro que te quiero, pero no quiero imaginar si nos descubriesen.

- Tranquilo, la puerta está cerrada con una llave mágica.

-Vale.

Alec beso en los labios de Magnus y el correspondió al instante.  Magnus fue tumbando lentamente a  Alec en la cama hasta que el brujo estuvo encima del cazador de sombras. Se besaron sin acordarse de respirar. Alec pasó sus manos por el cuello del brujo haciendo que sus dedos se entremezclasen  con su pelo. Magnus paseó sus manos por el pecho de Alec metiéndose por dentro de su camiseta negra subiendola poco a poco, descubriendo su bien trabajado pecho lleno de marcas de runas. Beso cada centímetro de su piel marcada haciéndole cosquillas. Bajó desde sus labios a su cuello, el cual marcó a conciencia para que se notase más que la marca que le había dejado una runa curativa.

- Magnus no tan fuerte

-Tranquilo pequeño, nadie lo notará.

Alex quiso rechistar pero las palabras no salieron de sus labios porque Magnus volvió a atacar sus labios mordiendolos y maltratandolos. Siguió besándole por el pecho hasta que sus labios se toparon con sus oscuros pezones. Primero besó uno para después metérselo todo en la boca y morderlo. Leves jadeos fuerom saliendo de la boca del cazador, cosa que gustó al mago y le hizo proseguir, esta vez maltratando el otro pezón de Alec. Cuando el brujo se cansó, continuó el camino de besos hasta de tenerse en el ombligo del chico. Le miró a los ojos y lo que vio le volvió loco. Alec, totalmente rojo, con los ojos llenos de deseo y mordiéndose el labio inferior para no gemir.

-¿Mi cazador de sombras quiere más?

-Si... Lo quiero todo...

-Pues Magnus Bane, el Gran Brujo de Brooklyn te concederá tu deseo.

Metió la lengua en su ombligo mientras desabrochada los pantalones para después bajarlos y quitárselos. Miro el bulto que asomaba de la ropa interior y se relamío los labios.

-¿Ya estás así?

- Tú lo has provocado.

-¿Qué dirían tus amigos Cazadores de Sombras si te vieran de esta forma?

-Cállate.

-Callame.

Alec utilizó toda su fuerza para conseguir quedar encima de él. Le besó los labios mientras le desabrochaba la camisa y los pantalones. Fue bajando sus besos hasta  el elástico de sus calzoncillos y al ir a bajarlos, Magnus le paró.

-No hace falta que lo hagas. Se que no te gusta hacerlo.

-Pero...

-Nada de pero preciosidad.

Le dio un beso en la frente y le quitó la única prenda que le quedaba, dejandole totalmente desnudo para después quedar en las mismas condiciones. Se mordió el labio al tener a Alec tan indefenso ante él. Sólo para él.

-Hazlo ya.

-Sabes que si no te preparo te dolerá.

-Me da igual. Hazlo Magnus.

-Cómo desees.

Magnus colocó las piernas de Alec en sus hombros. Posicionó su miembro en su entrada y lentamente fue entrando en él. Cuando consiguió entrar totalmente, vio que Alec tenía lágrimas recorriendole las mejillas.

-Te dije que te dolería, preciosidad.

-No me duele tanto.

-Entonces todo bien. Ahora intenta no gritar.

Magnus no se andó con ningún miramiento. Desde el principio asestó embestidas duras, rápidas y certeras que hacían gemir como un loco a Alec. Magnus tuvo que besarle para que no se escuchasen sus gemidos. Alec acabó viniendose en su pecho, pero Magnus no. Era la primera vez que eso pasaba y Alec se asustó. ¿Y si le había mentido? ¿Y si solo era un juego? Magnus se dio cuenta del gesto que había en su rostro y le tranquilizó.

-Pero que poco aguante tienes hoy preciosidad. Vamos a por la segunda ronda.

Hubo una segunda ronda, una tercera, hasta una quinta ronda. Estaban agotados de tanto ejercicio. Alec descansaba boca abajo en la cama mientras que Magnus le miraba con una sonrisa tierna y le acariciaba sus negros cabellos. Alec abrió los ojos y le dedicó una sonrisa llena de cariño. Magnus le besó y él le correspondió.

-¿Cómo estás?  ¿Te duele algo?

-Estoy bien,  aunque me está matando un poco la cadera. Cómo no pueda andar o se me note algo de lo que hemos hecho te mataré.

-Jajaja. Se nota que te gusta matar demonios.

-No sólo mato demonios, también puedo amarte.

-Ya lo sé, se que no serias capaz de matarme. Pero no se la razón.

-Porque te quiero Magnus.

-Yo también te quiero Alec.

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Bueno, pues hasta aquí este relato termina. Se que dije que no contaría nada íntimo de ellos dos pero sabía que os gustaría conocer los detalles ocultos tras su historia.

Voy a decirle a Clary que me prepare una runa del olvido para que olvidéis esta historia. Pero en lo que la hace seguir disfrutando del día y recordar las palabras que Alec le dijo a Magnus.

-"No sólo mato demonios, también puedo amarte."

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

viernes, 13 de febrero de 2015

No sólo mato demonios (I)

Como empezar a contar una historia que es secreta y prohibida. Y peligrosa. Y excitante.

Se supone que los hijos de los nefilim matan a aquellos demonios y/o subterráneos que se saltan las leyes que se impusieron en los Acuerdos. Pero, ¿qué sucede si un hijo de nefilim incumple alguna de esas leyes? ¿Se le mata? No del todo. Le llevan a las celdas de la Ciudad de Hueso donde no llega la luz del sol.

Ahora bien, ¿qué nos importará esto a nosotros, simples mundanos, que no somos capaces ni de levantar la vista de nuestros móviles? Pues mucho.

Alec Lightwood, es un cazador de sombras, un hijo de los nefilim. Alto, musculoso, ojos azules, pelo corto negro, lleno de marcas de runas como cualquier cazador de sombras. 

¿Cuál es su "primer problema"? Su sexualidad. Le gustan los hombres. Cosa que la Clave no ve muy bien y condena, ya que no puede dar lugar a nuevos cazadores de sombras por lo que desde siempre tuvo que ocultar lo que sentía. Desde hace bastantes años, estaba enamorado de Jace Wayland. Jace era su mejor y era como un hermano para él. Pero el amor es ciego y no entiende ni de relaciones familiares ni afectivas. Pero desde que llegó esa mundana, Clary, se sentía cada vez más lejos de él y eso le partió el corazón en mil pedazos. Cosa que otra persona utilizó a su favor. 

¿Cuál es su "SEGUNDA PROBLEMA"? Que un mago, brujo, hechicero, como queráis llamarle, le robó el corazón. ¿Cómo pasó eso? Pues veréis....

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Alec no estaba muy emocionado con esto. Esa estúpida mundana de Clary le estaba robando lentamente a Jace, su mejor amigo y el chico del que estaba secretamente enamorado. ¿Es que no se daba cuenta de que le iba a hacer daño? Junto con su hermana Isabelle, Jace y los dos mundanos, Alec fue a la fiesta de Magnus Bane, el Gran Brujo de Brooklyn. Hasta aqui todo fue normal hasta que el brujo soltó.

-Pero os dejaré quedaros solo por el bellezón.

-Gracias- Respondió Jace con falsa modestia.

-¿Qué? - En silencio se miraron unos a otros- Me refiero a él. El de los ojos azules.

Sin poder evitarlo, Alec se sonrojó y sintió como su corazón latía más rápido. Apartó la mirada para que nadie pudiera percibirlo pero el brujo si pudo hacerlo.

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Pero por eso no fue por lo que nuestro querido cazador de sombras se enamorara del mago. Ni mucho menos. Ni siquiera lo supo en ese momento, sino cuando su corazón no dejó de latir gracias a la ayuda de Magnus Bane.

♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡

Magnus Bane se encontraba tan tranquilamente tirado en el sofá que había en su habitación cuando oyó algo como fuego arder en su salón. Astiado, se levantó y vio que que en la chimenea había fuego y un papel en el suelo. Lo cogió y lo leyó.

Ven lo más raudo que puedas a Instituto. Un demonio mayor ha herido de gravedad a Alec Lightwood. Hoheg

Alec... Alec... ¿De que le sonaba a él ese nombre? El ojazos azules cazador de sombras. Realmente le había gustado ese chico. Sin ni siquiera esperar un segundo se encaminó a salvar a su "pequeña" preciosidad de las garras de la muerte.

De haber sido otra persona, no se hubiera tomado tantas molestias ni tanta premura, pero la verdad es que ese chico valía la pena y además al salvarle le debería una y grande.

Llegó a Instituto y sin perderse por aquellos pasillos llegó a la enfermería donde se aproximó hasta la cama de Alec y le acarició sus negros cabellos sin que los allí presentes se dieran cuenta.

Le pasó una lista a la hermana de Alec y esta se fue con el mundano que se transformó en rata en su fiesta para conseguir todo lo que necesitaba para salvarle. En gran cantidad había dicho que trajera lo necesario. Cuando ya no estuvieron, volvió a acariciar los cabellos del chico con ternura y se inclinó para susurrarle al oído.

-Tranquilo preciosidad. Voy a salvarte porque perderte seria un crimen imperdonable.

Se acercó lentamente a su rostro y empezó a depositar pequeños besos en su rostro hasta unir sus labios en un tierno beso. El primero de muchos besos que se darían y que harían más fuerte su lazo de unión.

CONTINUARÁ

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

Un lio de pelotas (II)

Llegamos a la Preparatoria y cada uno se dirigió a su casa. Yo fui junto con Asahi-San, Nishinoya-Senpai y Kageyama a casa de Nishinoya-Senpai. Vivía relativamente cerca de la estación, en otras palabras, vivía bastante lejos, por lo que tardamos bastante en llegar. A mi se me hizo más largo ya que tuve que llevar mi bicicleta conmigo.

Noté que alguien cogía del manillar e intentaba quitármela. Me tensé al pensar que intentaban robarme la bici, pero al darme cuenta de que era Kageyama me relajé. Le dejé que la llevara el resto del camino ya que no me dejaba volver a cogerla.

Llegamos por fin a la casa de Nishinoya-Senpai medio muertos por el cansancio. Dejamos la bicicleta en el garaje y entramos. Su casa era igual que la mía solo que sin tantos peluches. Culpa de mi hermana pequeña.

-Sentiros como en vuestra casa.

Pasamos el resto de la noche  omo si estuviésemos de acampada. Nishinoya-Senpai pidió pizza y entre Kageyama y Asahi-San se ocuparon de preparar donde dormiriamos. Yo, mientras tanto, salí para hacer una llamada.

"-¿Sí? "

-Kenma, soy Hinata.

"-Ho-hola Shoyo... ¿Sucede algo?"

-No, te dije que te llamaría.

"-Ah... Ah... Kuro para..."

"-¡Joder! Te espero en la cama"

Me sonrojé al oír aquello. Parecía que les había interrumpido.

-Kenma perdona.

"-Tranquilo Shoyo. ¿De que querías hablar?"

-No entendí lo que me dijiste antes.

"-A veces eres demasiado inocente."

-¿Cómo?

"-¿Tú no te has dado cuenta de cómo TU armador se puso después de lo que hice?"

¿Kageyama lo había visto? No podía ser... Seguro que ya no volvería a levantarla para mi.

"-Se le notaba celoso. Seguro que le gustas."

-¿Yo le gusto?

"-Deberías decirle tus sentimientos. Hazlo cuanto antes."

-Gracias Kenma. Te haré caso.

"-Asi me gusta Shoyo. Bueno, ya hablamos otro día. Adios."

-Adiós.

Si era cierto que le gustaba a Kageyama no iba a perder la oportunidad. Yo estaba y estoy super enamorado de Kageyama y cada vez que la levantaba era como un regalo que me hacía la persona que amaba.

Volví dentro de la casa y me di de bruces con el dueño de mis suspiros.

-¿Qué hacías fuera Hinata?

-Estaba hablando por teléfono...

-¿Con el armador del Nekoma?

-Si... Es mi amigo...

Agaché la cabeza y vi como apretaba los puños.

-Pues tal vez deberías irte con él a Nekoma y dejarnos en paz.

Eso me dolió. Muchísimo. Yo le quería y me soltaba eso. No me di cuenta de que había empezado a llorar. Fui corriendo hasta el baño donde me encerré para llorar. Al cabo de un rato, oí unos golpecitos en la puerta.

-Hinata perdona... No quería decirte eso. Perdóname por favor.

Permanecí sentado en el baño llorando un poco más antes de salir. Vi a los tres sentados alrededor de la mesa esperándome para cenar. Kageyama me vio y rápidamente se levantó y me abrazó. Yo le devolví el abrazo.

-Perdóname Hinata. No quería hablarte de ese modo.

Le miré a los ojos ya que el había puesto su mano en mi barbilla y me había levantado el rostro. Lentamente nos fuimos acercando hasta que nuestros labios casi se rozaron.

-Ejem... Ejem...

Nos separamos muy rojos. Nos habíamos olvidado que estábamos en casa de Nishinoya-Senpai. Comimos tranquilamente entre risas recordando el partido que habíamos jugado contra Nekoma y del lenguaje que solo Nishinoya-Senpai y yo entendíamos. Después, nos metimos en el único saco que tenía Nishinoya-Senpai e intenté dormir. Pero era imposible. Estaba durmiendo con Kageyama en un espacio reducido, a cada movimiento que hacíamos nuestros cuerpos se rozaban. Me estaba volviendo loco. 

Esperando que Kageyama estuviese dormido, me giré para poder mirarle. Creí mal. Justo cuando yo ya me había girado, tuve que cerrar los ojos para cuando Kageyama terminara de girarse creyera que estaba dormido. Sentí su respiración chocando contra mi rostro y su mano acariciando mi pelo. Abrí lentamente los ojos y me sonrío.

-¿Kageyama?

-Vuelve a dormir.

-No puedo...

-Inténtalo.

-Kageyama, ¿Por qué estás celoso de Kenma? El es mi amigo y ya tiene novio.

-No me puse celoso... Es solo que...

-¿Sólo que?

-Hinata... tu me...

CONTINUARÁ

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

viernes, 6 de febrero de 2015

Shadow and Light (Especial)

Por fin llegó mi momento. Había sido la mejor fiesta de la Generación de los Milagros a la que había asistido. Y todo gracias a Aominecchi. Me había arreglado el cuerpo con su... Es la cosa más grande que he visto y que he tenido dentro. Me dolía todo el cuerpo. Me giré y vi que Aominecchi aún seguía dormido. Después de seis horas sin parar, cualquier no estaría cansado. Yo estoy despierto porque tengo que irme a trabajar. Es lo que tiene trabajar de ser modelo. Beso a Aominecchi y suspiro.

-Te quiero Aominecchi. Ojalá algún día estemos juntos.

Aunque nuestra situación actual también está bien. Aún después de todo lo que bebí ayer, recuerdo perfectamente lo que pasó la noche anterior.

FLASBACK

Tenia un plan. Iba a conseguir que Aominecchi me deseara por una noche. Me gustaría más que se enamorara de mi pero eso jamás pasaría. Kurokochin había ido sigilosamente tras Aominecchi y Kagamicchi. Era mi oportunidad.

Pedí un whisky doble para Aominecchi y un ron-cola para mi. Vertí unos polvitos en la bebida de Aominecchi y lo agité para que se disolverse. Esta vez no me arrepentiria.

Aominecchi volvió con una sonrisa en el rostro pero también se le notaba cabreado. Le di el vaso y se lo tomó de un trago. Ya estaba todo hecho.

Permanecí todo el rato a su lado. Cuando fuimos a la pista de baile noté que lo que le había echado ya le estado haciendo efecto. Sonreí para mis adentros. Llegó el momento de la victoria. Aominecchi me volteó y me pegó un morreo de la hostia. Al segundo le correspondí. Salimos todos de la fiesta y puede ver como Kurokocchi se iba con Midorimacchi y Takaocchi.

Nos subimos a mi coche y el ambiente se volvió muy tórrido. Mientras intentaba conducir, Aominecchi me atacaba el cuello al igual que mi entrepierna. Paré el coche en un descampado y me lancé sobre Aominecchi atacando su cuello y sus labios.

Nos trasladamos a la parte de atrás del coche y empezamos a quitarnos la ropa. Con toda mi fuerza de voluntad, conseguí que Aominecchi parara de calentarme y puede volver al volante.

Llegamos a mi casa con suerte ya que Aominecchi casi produce que nos la pegasemos. Cuando llegamos a la habitación, ya habíamos perdido casi toda la ropa. Aominecchi me lanzó a la cama y se subió encima mía. Le aparté como pude y empecé a cabalgarle.

Le dijo de todo. Que le quería. Que no podía vivir sin él. Que le quería solo para mí. Él en ningún momento me dijo nada. Fueron seis benditas horas de placer desmesurado aunque sentía como mi corazón sangraba.

FIN DEL FLASBACK

Preparo el desayuno y siento como unos brazos rodean mi cintura.

-Kise... Vuelve a la cama.

-Aominecchi, tengo que ir a trabajar.

-No... Vuelve a la cama...

-Pero Aominecchi...

Me giro y él aprovecha para besarme. Correspondo a su beso. Era tierno. Dulce. Me gusta. Nos separamos y veo que Aominecchi tiene los ojos brillantes.

-Kise se que me quieres y quiero que me ayudes a quererte.

-¿Co-cómo?

-Por la mañana estás muy espeso Rubia. A ver si así lo pillas.  Quiero que me ayudes a olvidar a Tetsu.

No digo nada. Podría morir de alegría. Quería que lo dijera todo.

-¡Joder Rubia! Que quiero que seamos pareja.

Me lanzo a su cuello y se beso. Desde que le conocí he soñado con este momento.

-Claro que quiero que seamos pareja.

El plan ha sido un éxito rotundo y creo que esto durará durante mucho mucho tiempo.

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

Un lio de pelotas. (I)

Yo pensaba que el volleyball era un deporte de chicas pero todo cambió cuando vi jugar al Pequeño Gigante. Empezó a gustarme el volleyball y empecé a jugarlo. Creé mi propio equipo en la secundaria e intentamos competir en los preliminares de la Inter - High pero fuimos eliminados en el primer partido contra "El rey de la pista".

Ahora estoy en la Preparatoria Karasuno. El equipo en el que jugó el Pequeño Gigante.

-¡HINATA!

No me dio mucho tiempo para poder reaccionar. Recibí el balón que había lanzado el rematador del Nekoma con la cara. Caí al suelo medio atontado. Todo mi equipo y el del Nekoma se acercaron para ver que estaba bien. Decidieron detener el partido ya que era el tercer partido de práctica que jugábamos esa tarde.

Me llevaron a la enfermería donde el rematador del Nekoma se disculpó durante un buen rato por haberme golpeado. Kageyama le gritó cabreado y cansado de oírle disculparse.

Cuando se cercionaron de que estaba bien, pudimos volver a casa. Antes de irnos, fui a despedirme del armador del Nekoma, Kenma, mi mejor amigo.

-¡Kenma!

-Shoyo, ¿Estás bien?

-Si, no te preocupes. Suelo recibir siempre golpes como ese.

Kenma se me quedó mirando. No, miraba detrás de mí. Fui a girarme pero me detuvo colocando sus manos en mis hombros. Me puse rojo como un tomate cuando Kenma se acercó a mi oído para susurrarme algo.

-Ya me agradecerás esto cuando puedas.

Me dio un beso en la mejilla y empezó a caminar dándome la espalda.

-Nos veremos en la Inter - High, Shoyo.

-Adios Kenma.

Me llevé  la mano a la mejilla. ¿Qué acababa de suceder? ¿Qué significaba eso de que "ya me lo agradecerás esto cuando puedas? No me gustaba mucho esto. Me dirigí a donde estaba el resto del equipo. Los ánimos estaban muy animados, a excepción de Kageyama. Se le veía enfadado y me miraba como con odio. Subimos a nuestro autocar y me senté al lado de Kageyama. Tenía la cabeza apoyada en la ventana con los ojos cerrados. Me daban ganas de acariciarle el pelo pero siempre me contenía. Recibí unos golpecitos en el hombro y me giré para ver quien había sido.

-Nishinoya-Senpai, ¿qué sucede?

-Esta noche vente a mi casa. Asahi-San viene a dormir y así nos lo pasaremos bien. ¿Qué me dices?

-Me parece genial.

De repente sentí unos ojos clavados en mi espalda. Me giré lentamente y vi que Kageyama estaba rojo de ira.

-Yo también voy.

-Perfecto. Cuántos más seamos mucho mejor.

CONTINUARÁ

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 24 de enero de 2015

Historias de Amor Cruzadas I. (5)

5. Ese mayordomo ejecuta

Me sumergí en lo más hondo del bosque y ahí le encontré, sosteniendo la espada mata demonios.

-¿Dando una vuelta cuervo?

-Si, pero creo que he encontrado un asqueroso insecto.

-Sabes a lo que he venido.

-Y no lo conseguirás. Tengo un CONTRATO con él.

-A demonio acabado, contrato finalizado.

-No conseguirás su alma.

Y empezamos la pelea. Saltamos a la rama de distintos árboles y empezamos a lanzarnos cuchillos, los míos de plata, los suyos de oro. L mata demonios había quedado abandonada en el suelo, cosa que la araña aprovechó. Me golpeó con la espada pero detuve el golpe con mis cuchillos.

-La próxima vez no tendrás tanta suerte cuervo.

-Lo mismo te digo araña.

Le di una patada en el estómago haciendo que retrocediera. La espada salió volando por los aires clavandose en el suelo. Continuamos lanzandonos cuchillos consiguiendo herirte levemente ya que su camisa ya no era blanca sino que empezaba a teñirse de rojo. Eso era una buena señal.

Al menos en otras dos ocasiones la araña se hizo con la espada y en una estuvo a punto de revanarme el cuello pero obviamente conseguí esquivarlo. En un momento rápido conseguí arrebatarle la espalda, teniendo la oportunidad de acabar con él.

-Ahora mismo, Alois estará haciendo entrar en razón a Ciel.

-Conozco a Ciel. No sé irá con vosotros.

-Cuando alguien teme por su vida hace cualquier cosa.

¿Estaban atacando a Ciel? Pagarían muy caro cada herida que le hiciesen. Cargué con rabia contra la araña con tan mala fortuna que clavé la mata demonios en el suelo creando un agujero en el suelo. La espada cayó por el y los dos nos lanzamos a por ella.

Fui yo quien consiguió atraparla. Estampé a la araña contra las rocas y le clavé la espada en todo el pecho.

-A demonio acabado, contrato finalizado.

Clavé aun más la espada en el pecho.

-Estás acabado y lo más probable es que Ciel haya acabado con el duque.

No respondió. Ya estaba de vuelta en el infierno de donde no debió haber salido nunca. Me levanté, me acomodé la ropa y fui en busca de mi amo. De Ciel.

FIN PARTE 1

CONTINUARÁ...

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 17 de enero de 2015

Historias de Amor Cruzadas I (4)

4. Ese mayordomo obediente.

Era de noche. En el gran salón se estaban enfrentando el Bocchan y el duque Trancy en una batalla de indirectas. Sabia a lo que aquello iba a desembocar esta situación. Prestemos atención a su conversación.

-No entiendo como tu llegaste a ser duque, parece que los chimpancés ya podrán reinar.

-Ciel, pienso lo mismo. Tus padres eligieron mal al aceptar a un chucho en la empresa. Los empleados recibirán muchos regalitos.

-Al menos en mi Mansión no hay bichos asquerosos por todos lados.

-Al menos en mi Mansión no está rodeada de pedantes.

-¿Pero el pequeño duque sabe lo que significan sus insulsas palabras?

-Ciel, yo salgo de los muros de mi Mansión, no como otros, que a saber que hacen tanto tiempo encerrados en casa.

-Al menos recibo el cariño de alguien, no como otros.

-Al menos a mis padres no les asesinaron haciéndoles a la parrilla.

La cena acabó sin mayor incidente que un cuchillo lanzado hacia Ciel o una copa hacia el duque. Acompañé al Bocchan hasta su habitación. Entramos y cuando me dispuse a cambiarle de ropa, me paró.

-¿Qué sucede?

-Tú también te has dado cuenta de lo que ha pasado esta noche, ¿verdad?

-Si, un poco más y hay un accidente.

-Eso es lo que pretendía.

-No entiendo.

-Mayordomo estúpido. Esta noche me cobraré mi venganza. Distrae a su mayordomo mientras yo me ocupo de él. ¡Es una orden!

Inché una rodilla en el suelo y dije:

-Yes my lord.

Salí de la habitación y me dirigí al bosque que había detrás de la Mansión, donde intuí que la araña estaría. Era hora de acabar con los insectos molestos que rompían la paz y la tranquilidad de mi Bocchan.

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO : ESE MAYORDOMO EJECUTA

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

martes, 6 de enero de 2015

El tiburón que se enamoró de...

REGALO SUSU 3/3. PRECIOSA TE QUIERO UN MONTÓN. FELIZ CUMPLEAÑOS.

-Mi nombre es Rin Matsuoka, encantado de conocerles.

-Hola, soy Makoto Tachibana y el es Haruka Nanase.

-Encantado.

Ese fue el momento en el que le conocí. En ese momento tan sólo teníamos cinco años,  pero si es cierto que desde ese momento sentí algo muy grande por Haru. Al principio, al ser tan solo un chiquillo, lo interpreté como un sentimiento de amistad. Pero cuando me alejé de él y con el paso de los años me fui dando cuenta de que ese sentimiento no era de amistad, sino que era muchísimo más profundo. Me había enamorado de Haru.

Volví con la esperanza de que Haru me hubiera echado de menos y que correspondiera mis sentimientos. Pero cuando llegué, me encontré un Haru al que se le notaba a la legua que estaba enamorado o saliendo con Makoto. Me desanimé un montón. Pero un día que estuve hablando con Nagisa y Rei,  resurgieron mis esperanzas.

-¿Haru-Chan con Mako-Chan? ¡Pero que dices Rin-Rin?

-Makoto-senpai y Haruka-senpai son solo buenos amigos Rin-san.

-Pero seguro que a Haru le gusta Makoto.

-Haru-Chan esta enamorado pero...

-No está enamorado de Makoto-senpai.

-¿Entonces de quien?

No me respondieron. Volví a mi habitación en Samezuka. Esa noche no pude dormir pensando en la persona de la que Haru estaba enamorado. Terminó el curso y cuando no estaba entrenando, quedaba con Haru... Con Haru y el resto.

Actualmente, me encuentro en el último año de Preparatoria siendo el capitán del Samezuka. A mi lado tengo a mi gran amigo Sousuke, el cual ya está al tanto de mi situación. Lo primero que hizo fue darme un puñetazo en la cara. Pero después accedió a ayudarme.

Y aquí es donde empieza nuestra historia.

-¿Se te ha ocurrido algo?

-De momento nada

-Abandono ya. Lo hemos probado todo.

-No se yo...

-Las flores le daban alergia, la poesía la tiró a la basura, regaló las bombones que le hice...

-Vale, vale... Nanase es idiota...

-Pero es un idiota muy sexy.

Sousuke puso los ojos en blanco y me dio una colleja. Me llevé la mano a esa zona y le enseñé los dientes.

-Rin no me incites... Que podemos acabar mal.

Me sonrojé y cerré la boca. Hacía bastante tiempo que Sousuke, aún sabiendo que yo estaba enamorado de Haru, me dijo que me quería y que sería capaz de quedarse a mi lado hasta el final y me seguiría queriendo y que cuando me cansara de darme golpes contra un muro, él me estaría esperando con los brazos abiertos y me haría olvidarle y ser feliz.

Me tumbé en la cama frustrado. Mi cabeza ya no daba para más. Sousuke se sentó en la cama a mi lado con el ordenador. Me incorporé sobre los codos y miré lo que estaba buscando.

LAS DIEZ FORMAS MÁS POPULARES DE DECLARARSE

Miré a Sousuke extrañado y él me miró guiñandome un ojo.

-Un poco de inspiración nos  vendrá bien.

Asentí un poco más convencido. Fuimos viendo las distintas formas, dándonos cuenta de que no habiamos hecho tres. Una canción, regalar un anillo y una cena romántica.

-¿Y ahora qué?

-Pues hacerlo.

-Voy a necesitar mucha ayuda.

Cogí el móvil y marqué el teléfono de la persona que mejor me ayudaría con esto.

-¿Sí?

-Makoto, soy Rin. Necesito tu ayuda.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Al día siguiente, quedé con Makoto para iniciar con el plan. Por el camino a la joyería, le conté a Makoto que Haru me gustaba. Al contrario que Sousuke, Makoto tan sólo se entristeció. No era una buena señal. Cuando llegamos, me ayudó a elegir el anillo que creímos que le gustaría más a Haru, pero no nos gustó ninguno. Estuvimos todo el día buscando pero no encontramos lo que buscábamos. Frustrante.

Me despedí de Makoto dándole las gracias por ayudarme y pidiéndole disculpas por haberle hecho perder el tiempo. En el camino a casa, di con un pequeño mercadillo. Ahí fue donde lo encontré. Era un anillo muy sencillo pero que eran como dos cuerdas cruzadas. Compré dos iguales y volví con una sonrisa a casa. Tal vez las cosas empezasen a ir bien.

La siguiente parte del plan era componer la canción. No soy muy bueno en esto por lo que todo lo que hacía era un completo desastre. Sousuke fue incapaz de mentirme de lo malas que eran las melodías y las letras... De las letras ya ni hablamos. Haru se reiría de mi o huiria. Y con razón. Hasta que esa misma noche escuchando la radio encontré la canción perfecta. Endlessly de The Cab.

Ya sólo quedaba la cena romántica. Esto ya no sería ningún problema. O eso pensé yo. Pensé llevarle al mejor restaurante de caballa que conocía por la zona pero me dieron mesa para el año siguiente. Así que decidí prepararle una cena romántica en casa. Entre todos consiguieron sacar a Haru de su casa y yo me encargué de preparar todo. Caballa asada con arroz y salsa romesco.

Cuando Haru llegó a casa ya lo tenía todo preparado hasta me había dado tiempo para ponerme el traje.

-¿Y esto?

-La cena.

Haru me miró muy extrañado durante toda cena. Cuando le canté la canción y su rostro se puso totalmente rojo y cuando le di el anillo ya no pudo aguantar más sin decir nada.

-¿A que viene todo esto Rin?

-Me gustas Haru. Me gustas mucho. Quiero que seamos pareja.

¿Qué creéis que me contestó? ¿Y si os digo que actualmente estamos casados y con hijo en camino? Me dijo que si, que el también estaba enamorado de mi y desde ese día no nos hemos separado. Ahora estamos recibiendo la visita de Makoto y Sousuke. Por fin podemos ver al pequeño Kiseki, su precioso hijo. Si, están casados y muy felices.

Te amo Haru. Por ti soy un tiburón que se enamoró de un delfín.

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

jueves, 1 de enero de 2015

Historias de Amor Cruzadas I. (3)

3. Ese mayordomo trabajador.

Me había despertado antes del amanecer como cada día, solo que hoy me costó un poco más ya que a mi lado estaba Ciel tan ricamente durmiendo. Estaba tan lindo durmiendo que me daba pena irme. Le di un besito en los labios y me levanté con cuidado para no despertarle. Pero no lo conseguí.

-¿Sebastian?

-Continúe durmiendo. Yo tengo que empezar a trabajar.

No obtuve más respuesta que silencio. Ciel había vuelto a dormirse. Hice mis labores de esta hora: me cambié el traje por uno limpio, secar el periódico práctica que Ciel no se manchara y empecé a preparar el desayuno.

A las ocho de la mañana, entré en la habitación de Ciel y descorrí las cortinas.

-Buenos días Bocchan.

El se movió perezosamente antes de sentarse en la cama. Vi un amago de sonrisa en sus labios y eso me hizo muy feliz.

-El desayuno ya está listo Bocchan

Empecé a vestirle mientras el se tomaba su té. Aprovechaba el momento para acariciar su nivea piel produciendo que se estremeciera. Me encantaba cuando le provocaba eso.

-El plan de hoy se reduce a la llegada del duque Trancy a la Mansión.

-Perfecto. ¿Cuándo está pensado que llegue?

-Al mediodía.

-Muy bien.-Se levantó de la cama y fue hacia la puerta.- Estaré en mi despacho. No me molestes hasta que llegue.

Salió y me senté en la cama. Cuanto antes acabase con el trabajo, antes recibiría mi recompensa.

Estuve toda la mañana arreglando todas aquellas cosas que producían Finny, Meirin o Bard. De esta forma, el tiempo se me pasó mucho más rápido. Miré mi reloj. Las doce. Gracias a mi visión, pude ver que un carruaje venia hacia la Mansión. Fui al despacho del Bocchan y llamé antes de entrar.

-Bocchan, ya ha llegado.

-Bien, no le hagamos esperar.

Caminé detrás de él y al llegar a la puerta principal y abrí la puerta para que saliera. Fuera, el carruaje estaba parado y de el salía un hombre alto con traje igual que el mio. La araña. Claude Faustus. Detrás de él, bajó un joven de traje morado y pelo rubio con ojos celestes. El duque Trancy. El Bocchan se acercó a saludar a los visitantes. Conecté la mirada con la de la araña. Me estaba retando y no me iba a intimidar. Sabía que quería el alma de MI Ciel, pero solo seria mía. Así lo estipulaba el contrato y así sucedería.

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO : ESE MAYORDOMO OBEDIENTE.

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

Historias de Amor Cruzadas I. (2)

2. Ese mayordomo enciende.

Me relamí los labios y sonreí. El Bocchan estaba sentado en la mesa con las piernas cruzadas y con la camisa medio desabrochada.  Mostraba un sonrojo muy típico de cuando hacíamos cosas así.

-Bocchan, aquí está la cena.

-Mayordomo estúpido. Te he dicho mil veces que en situaciones como esta me llames Ciel.

-Disculpeme Ciel.

-¿Qué has preparado para la cena?

-Entrecot con salsa de miel y de postre puede elegir entre Forêt Noire y Keernun Xin Ya de Anhui o a un servidor.

-Hm... Pasamos directamente al postre Sebastian.

-¿Es una orden?

-Lo es mayordomo idiota. ¡Dame el postre!

-Yes, my lord~

Sonrió y me lancé a besar esos labios que me pertenecían. Todo el me pertenecía. No era la primera vez que esto sucedía. La primera vez me costó bastante que Ciel accediera pero al final fue mio en cuerpo porque aun no podía conseguir su alma. Maldito contrato...

La camisa de Ciel salió por los aires. Su piel era tan blanca como la nieve por lo que las marcas que le iba haciendo se le notaban mucho más sobre su piel. Su voz era amortiguada por la unión creada por nuestros labios. No le gustaría a mi pequeño que fuéramos descubiertos en tan vergonzosa práctica.  Mi Ciel era tan estrecho, tan caliente que hacía que me volviera loco. Desde el principio las embestidas fueron frenéticas y profundas produciendo que acabasemos antes de lo que tenía previsto. Me vestí y le llevé al baño donde con mucho cariño y delicadeza le limpié. Utilicé ese momento para saciar mis dudas.

-Ciel, ¿Por qué ha citado a la araña?

-Para cobrar mi venganza.

-¿Y cómo tiene pensado hacerlo?

-Tú te encargarás de distraer a su mayordomo mientras yo me gano su confianza y cuando vea la oportunidad... Le mataré.

-Haré lo que me ordene.

-Asi me gusta Sebastian.

Me regaló un beso en los labios. Cosa rara en él ya que muchas veces tenía que robarle los besos cuando nadie se daba cuenta. Le bañé y después le llevé en brazos a la habitación y le vestí con su pijama. Le arropé cuando se metió en la cama. Fui a irme cuando noté que algo me impedía irme. Me giré un poco y vi que Ciel me había agarrado de la chaqueta.

-¿Qué sucede Bocchan?

-Duerme conmigo.

Sonreí enternecido. No era la primera vez que me lo pedía, pero podía contar esas veces con los dedos de una mano. Me quité la parte de arriba de la ropa (chaqueta, chaleco y camisa) y me metí en la cama a su lado. Él se acercó a mi en busca de mi calor y yo le abracé. Le di un beso en la frente y oí algo totalmente nuevo salir de sus labios.

-Te quiero Sebastian.

-Y yo a usted Ciel.

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO : ESE MAYORDOMO TRABAJADOR

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 22 de noviembre de 2014

Historias de Amor Cruzadas I. (1)

1. Ese mayordomo responsable.

La Mansión Phantomhive se encontraba más animada que de lo habitual. Se iba a celebrar un encuentro entre el conde Phantomhive y el duque Tanca para intentar limar asperezas.

Aquí es donde entramos nosotros en la historia. Observador silencioso al servicio de mi señor. Como sirviente de la casa Phantomhive, ¿cómo no podría hacer un trabajo tan simple?

No entendí porque el bocchan quería que la araña de la Reina viniese a la Mansión. Tal vez tuviese un plan del cual todavía no me había hecho partícipe. Pero eso no era normal en él.

Mandé a los otros tres sirvientes a realizar distintas labores aun sabiendo que luego tendría que arreglar todo su estropicio.

Mientras Finny, Meirin y Bard intentaba no quemar, inundar o derrumbar la Mansión, yo me dediqué a lavar, secar y plancha la ropa del Bocchan. Estaba por terminar de lavar la ropa del Bocchan cuando unos temblores empezaron a agitar la Mansión. ¿Qué habría hecho ese renacuajo esta vez?

Me dirigí al jardín y vi como a Finny se le había caído una de las estatuas que le había pedido que moviera. A la estatua se le había roto la cabeza. Finny lloraba a mares.

-¡Sebastian! Ha sido un accidente te lo juro.

-Te creo Finny. -Le revolví el pelo.- Ya me encargo yo de esto.

-¡Gracias Sebastian!

El chiquillo salió corriendo y arreglé la cabeza de la estatua. Como mayordomo de la familia Phantomhive, ¿como no podría hacer un trabajo tan simple? Volví a la lavandería y empecé a secar la ropa el Bocchan. Iba a empezar a plancharla cuando un peculiar olor me llegó de de la cocina. ¿Qué estaría haciendo ese hombre ahora?

Me dirigí a la cocina y vi que a Bard se le había quemado la cena.

-¡Sebastian!  No se como ha podido pasar esto.

-No te preocupes.-Suspiré.- Ya me encargo yo de la cena.

-¡Gracias Sebastian!

El se fue y yo me encargué de preparar yo mismo la cena del Bocchan. Como mayordomo de la familia Phantomhive, ¿como no podría hacer un trabajo tan simple? Antes de llegar a la lavandería pude salvar la vajilla de las temblorosas manos de Meirin.

-Gra-gracias Sebastian.

Dejé los platos en sus respectivos lugares y fui a planchar la ropa del Bocchan. La llevé a su habitación y la dejé en el armario colgada para que no se arrugara.

Miré mi reloj. Las ocho. La hora de la cena. Recorrí los pasillos de la Mansión hasta llegar a la puerta del despacho del Bocchan. Llamé a la pupuerta y entré.

-Bocchan

-¿Qué sucede Sebastian?

-La cena ya esta preparada.

-Bien. Hoy cenaré aquí. Aún tengo papeleo atrasado.

-Cómo ordene Bocchan.

Hice una referencia y salí de su despacho. Ay Bocchan... Mi querido Bocchan... Si supieses la de noches que he soñado que eras mio te escandalizarias. Y es que no sólo ansío su jugosa alma, sino también su pequeño y delicioso cuerpo. Me dirigí a la cocina para preparar el servicio al Bocchan, es decir, primer plato, segundo plato y postre. Una vez lo tuve todo dispuesto, llevé el carrito con la comida al despacho del Bocchan.

Me quedé totalmente sin palabras al ver lo que ahí dentro me esperaba...

CONTINUARÁ

PRÓXIMO CAPÍTULO: ESE MAYORDOMO ENCIENDE

ESCRITO POR : NEKO-CHAN

sábado, 15 de noviembre de 2014

Entre ratas y lilas (XII)

PV NEZUMI

Sentía como alguien me movía y me llamaba. Tenia la voz de Shion pero eso era totalmente imposible. Había visto como Shion moría entre mis brazos.

-Nezumi... Nezumi despierta.

Era la voz de Shion. De eso no había ninguna duda. Sentí unos labios presionaban los míos. Abrí lentamente los ojos y vi que mi Shion me besaba. Sería un sueño. Me clavé las uñas en las palmas de las manos y volví a abrir los ojos. Shion seguía ahí besandome. Le abracé con fuerza y profundicé el beso. Nos separamos por la falta de oxígeno. Le acaricié la mejilla y empecé a sentir dolor en el hombro.

-Nezumi estás vivo. No me asusta de ese modo.

-¿Qué ha pasado?

-Me protegiste. Gracias a ti estoy vivo. Gracias Nezumi.

Me di cuenta de que no estábamos en mi casa. ¿Era un hospital? Es verdad. Antes de la bala le diera a Shion me puse en medio para recibir la bala. Un acto heroico para salvar a la persona que amaba. A la semana o así, pude volver a casa y allí me esperaba Shion.

En el tiempo que había estado en el hospital recuperandome, le pedí a Shion que no se moviese de casa, pero no me hizo ningún caso. Todos los días cuando me despertaba, el me sonreía y me daba un beso de "Buenos días". Durante el resto del día (y con algún que otro sobresalto), Shion me leía o me daba algún mimo.

Cuando volví a casa, Shion me contó lo que había pasado de verdad aquel día. No iban a por el, sino a por mi porque había hecho que la gente en el instituto se sublevara. Pero al ver que también estaba Shion conmigo decidieron acabar con el para que no dijera nada.

Lo bueno es que ya estábamos a salvo. Me pusieron una buena condena: permanecer todo el tiempo en mi casa. Miré a Shion y me dio una mala noticia. Iba a volver a su casa. Lo que conllevaba a que no podría verle ni estar con él.

-Quédate Shion. No te vayas.

-Nezumi... Sólo iba a mi casa para ir a coger ropa. No te pienso dejar solo.

Asenti. Se despidió dándome un beso y se marchó. En dos horas ya le tenía de vuelta con una maleta enorme. Se lanzó a mis brazos y caímos en la cama entre risas. No me importaba que me doliera el hombro porque el estaba a mi lado e iba a ser para siempre.

PV SHION

Era un sueño hecho realidad. Nezumi y yo juntos. Pasábamos todo el día juntos. Para conseguir dinero, dejé de estudiar y me dediqué a ser cuenta cuentos de libros prohibidos. Pero Shhh... Guardarme el secreto. Para poder estar todo el tiempo cerca de Nezumi, ejercía de cuenta cuentos en la destartalada casa que había al lado de la de Nezumi. No conseguía mucho dinero, pero era suficiente.

Por las noches, Nezumi no me permitía ni salir de la cama. Lo hacíamos durante toda la noche. Nos demostrábamos en ese acto todo el amor que nos profesabamos. Al amanecer, hacíamos una pequeña batalla para ver quien quería más al otro. Nunca ganaba uno porque nos quedábamos totalmente dormidos.

En primavera celebramos nuestro primer año juntos y alrededor de nuestra casa han empezado a salir pequeñas matas de lilas haciendo que la visión de la cada sea cada vez más bella. Amo a Nezumi y que el cada vez lo hace más.  Nezumi significa "rata" y Shion "lila" y en casa hay ratas y fuera hay lilas. ¿No es una coincidencia? ¡Vivimos entre ratas y lilas!

FIN

ESCRITO POR : NEKO-CHAN